Traducción: Aprendiendo de la Hermanas

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Traducción proporcionada por Sarai Melendez.

Rocky Pierson comparta con nosotros la historia de William R. Kelly. Kelly fue criado como católico, estudiando en esculeas católicas durante su adolecencia. En su entrevista con Rocky, reflexiona sobre sus experiencias con las mujeres religiosas que le enseñaron y la impresión duradera que le dejaron; contuniando ha inspirarlo hasta este día.

Expediente:
Bill Kelly:
Hola.

Rocky:
Que tal, Habla Rocky de SisterStory y National Catholic Sisters Week.

Bill Kelly:
Hola Rocky. Buenos días y buenas tardes desde acá.

Rocky:
Soy Rocky Pierson y esto es SisterStory Presenta. En este episodio estaré compartiendo mi entrevista con William R. Kelly. Kelly ha compartido algunas de sus experiencias como blogs a través de SisterStory.org. Al ver el entusiasmo que tiene por compartir sus historias le ofrecimos la oportunidad de compartir esas historias en forma de entrevista para este podcast. Con gusto aceptó. Así que lo llamé y le pedí que nos compartiera algunas de las historias de las monjas que conoció en su infancia.

Bill Kelly:
Mi nombre es William R. Kelly, mejor conocido como Bill Kelly. Fui criado en West Filadelfia allá por los años 50. Fui muy afortunado de haberme criado allí porque por los ocho años que estuve en primaria mis maestras fueron Hermanas Sirvientes del Orden del Corazón Imaculado de María. Los primeros tres años fui a la escuela St. Louis. Después, desde los grados 4o a 8o asistí Transfiguration School en West Filadelfia. Cada hermana que tuve era inolvidable a su manera. Y eran una alegría. Algunos piensan que las hermanas eran crueles, y que no era tan fácil llevarse bien con ellas. Pero ese nunca fue mi caso. Mi mamá me decía que siempre pensaba que monjas eran las personas más felices del mundo. Tendemos a estar de acuerdo en eso. Una de las más interesantes era mi maestra de cuarto grado, Hna. Rose Angela. En ese entonces era muy vieja, por lo menos a mi parecer, y estábamos en el tercer piso de Transfiguration School. La escuela no tenía ascensor. Esta monjita tenía una clase de puros varones. Así que, puede imaginar lo ocupada que siempre estaba. Pero era estricta y comandaba el respeto de todos los niños del salón, y eso que éramos muchos. Creo que éramos 80 en total. De todos modos, ese es el número del que me acuerdo. Entonces, en 5º grado, me tocó una de mis monjas más favoritas, Hermana Marie Angela. En ese entonces la Hna. Marie Angela era muy joven. Se me hace que tenía unos 27 años por ahí. Todos los muchachos querían estar en su clase y fui muy suertudo porque me tocó estar en su clase.

Al rededor del año 1953 nuestra escuela estaba creciendo a tal ritmo que empezaron a doblar clases. Así que, esta joven maestra fue encargada de tener que dar instruccion a dos clases simultaneamente en la misma aula. Originalmente, estábamos situados en el auditorio hasta que, finalmente nos separaron y nos pusieron en nuetra propia aula de 5o grado. Pero, solía pensar, “Guau, esta monja debe ser muy inteligente si quieren que enseñe a dos clases a la vez.”

Además, resultó ser la hermana del monaguillo, por lo menos eso es lo que la llamabamos. Fue encargada de enseñar Latín a los futuros monaguillos para la misa de Latín. Y, le ayudaba al pastor en el manejo de los, no sé, 70 u 80 monaguillos que teníamos en ese entonces. Y resultó ser que me enteré que luego se convirtió en general superior de la orden y se fue a Sudamerica y abrió escuelas e hizo todo tipo de cosas. Curiosamente, para mi cumpleaños número 70 mi hermana se enteró que la Hna. Marie Angela seguía viva y que vivía en la casa de jubilación en Camilla Hall en Malvern, Pennsylvania. No lo pude creer. Llamé a la casa pensando, “Me encantaria ir a visitarla.” Así que llamé y le pregunté a la muchacha que contest el teléfono si la hermana esataba recibiendo visitas y ella me dijo, “¿por que no la llama por su número personal?”Así que eso hice. La llamé y me presenté. Y, sabe, tuvo que haber enseñado a 25,000 niños en su carrera. Pero, a todo caso, nos dio permiso a mi y a mi mujer de ir a visitarla. Fue muy encantador. Traje my primer cartilla escolar, también traje mi diploma, y un retrato de cuando era monaguillo, solo para comprobarle que no era broma. Y ella era genial. Desafortunadamente, murió hace dos años. Y pudimos ir a su funeral. Era un evento increíblemente solemne y genial. Habían tantas hermanas ahí que no lo pude creer.

Otra de mis hermanas favoritas era mi profesora de octavo grado, Hna. Mary Adelaide. Hna. Adelaide también era muy joven en ese entonces, probablemnte tenía como unos 28. Era el primer año en Transfiguration. Era muy amigable y le caia bien a todos. Le tenía mucho afecto a los niños en preparación para graduarse e irse. También daba clases de preparación universitaria para personas como yo que tomaban clases para tartar de aprobar el examen de entrada para las prepas LaSalle y St. Joe’s. Finalmente me quedé en St. Joe’s. Aportó mucho a la clase. Y, cuando entré a la prepa me daba una vuelta por su oficina para enseñarle mis cartillas escolares. Una cosa sobre las hermanas es que cuando estaban cerca siempre querias asegurate de que estabas haciendo lo correcto. Yo siempre queria demostrarle eso a Hna. Adelaide. La visitaba de vez en cuando y hablabamos. Lo triste fue que… terminó yéndose de la orden. Fue una gran perdida para todos porque realmente era una de las personas más estupendas. Todas las monjas eran dedicadas, trabajadoras, y se preocupaban por los alumnos pero también esperaban mucho de nosotros. Y, fue inspirador ver 26 hermanas caminando por la calle rumbo a la misa de la mañana en Transfiguration. Y siendo que era monaguillo, fue algo que vi muy seguido.

Otra cosa memorable fue cuando fui invitado a participar en la misa para las monjas en su convento en la capilla. Así que fuimos yo, el padre, y todas estas monjas. Innecesario decir que me porté muy bien como monaguillo y quería asegurarme de no meter la pata. Pero, ellas tuvieron muchos impactos. Eran excelentes maestras. Eran excelentes motivadoras. Y de ambos lados si no hacías lo que era debido te lo dejaban saber. Pero, me di cuenta que rara vez usaban la fuerza. De vez en cuando usaban la regla. El buen comportamiento era algo esperado. Esperaban que hicieras la tarea. Esperaban la buena apariencia. Un día cuando estaba en 6o grado, la Hna. Marie Carmel nos hizo un comentario. Nos comentó que los varones estaban comprando grandes y pesadas botas de ingeniero y que pensó que éramos motociclistas o algo. Pero, ya lo supusimos. Y, esperaban que llegáramos a tiempo. Así que pienso que tuvieron un impacto inmneso sobre mi, mis amigos, y todos los niños que fueron a Transfiguration. Es algo triste que ya no están con nosotros. Pero mi mujer y yo estábamos felices cuando fuimos a su funeral y vimos cientos de Hermanas del Corazon Imaculado de Maria ahí. Y muchas monjas jóvenes también. Así que a lo mejor las cosas darán una vuelta para lo mejor y nuestros nietos podrán tener la misma oportunidad que tuvimos nosotros de tener instructoras monjas.

¿Quiere saber otro dato interesante sobre estas monjas? Vas a ver a una viejita, una monjita viejita, como de 87años. Dices, “Oh, aquí hay una monjita viejita”. No sabes lo que han logrado en su vida ni lo que habrán hecho. Abriendo orfanatos, escuelas y cosas en Perú. Pudo haber sido encargada del orden completo. Tuvimos una monja que estaba en nuestra parroquia de Carmel, Creo que era Carmelita. Acaba de morir.¡Su obituario fue increíble! Ella era intérprete para la Madre Teresa y el Papa Juan Pablo Segundo. Dio clases en Francia. Y, aquí está, la están paseando a misa en una silla de ruedas. Y te dices a ti mismo, “Es una tierna monjita viejita,” pero es poderosa. Son poderosas y uno no lo sabe. Y no les importa si la gente lo sabe o no. Y son tan felices. Hoy día tenemos algunas monjas en nuestra parroquia. Tuvimos a las Hermanas de Jesus Nuestra Esperanza y eran maravillosas. Ahora tienen algunas matrículas cada vez más reducidas en su orden. Así que, tenemos nuevas hermanas y una de ellas es vietnamita, y es encantadora. Y mi hermano estaba en Vietnam en los años 60 y él es fluido en vietnamita. Así que, le pregunté a mi hermano como se decía “Buenos días hermana, que Dios la bendiga” en vietnamita. Bueno, vietnamita es un idioma dificil. Me hizo repsasar mucho. No era muy bueno practicando. Cuando volví a encontrarme con la Hermana le platiqué sobre mi hermano y le dije que yo le pedí que me enseñara como decir buenos días espero no ser excomunicado si me sale mal. Así que, nos divertimos mucho con eso. Y ahora ella y mi hermano se escriben en vietnamita. Es muy chido.

Rocky:
Sí, es muy chido.

Bill Kelly:
Así que, uno nunca sabe.

Rocky:
¡Exacto!

Rocky:
Es obvio que Bill Kelly tuvo muchas experiencias estupendas con las hermans de su niñez y aprendiendo en escuelas católicas. Así que, inspirado por el trabajo de Alica Beyer y Pa Ying en Here’s My Secret, le pedí que simplemente declarara, en una frase, cómo el haber conocido a religiosas lo ha inspirado.

(A Bill Kelly): Para el podcast de una de mi colegas se encuentra con todas las personas que formaron parte del proyecto de historia oral y les pregunta le platican sobre sus experiencias. Concluye las entrevistas pidiendoles terminar una oración para ella. Me preguntaba si estarías dispuesto a hacer lo mismo por mi.

Bill Kelly:
Está bien.

Rocky:
La oración empieza con "porque conocí a su hermana" y lo deja abierto para ellos poder terminar la oración.

Bill Kelly:
Porque conocí a su hermana (pausa) nunca perdí la fe.

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