Mi experiencia en el albergue

El Miércoles 21 de Noviembre 2018 a las 4:30 a.m. inicie mi camino (San Antonio, Texas) para recoger a otra hermana y salir juntas hacia El Paso, Texas. Compartimos en el trayecto nuestra ignorancia sobre la realidad a la que nos dirigíamos, nos unía el ánimo de dar una mano y ser solidarias con las personas necesitadas. Nos dieron la oportunidad de servir en uno de los albergues ubicado en dos hoteles que están uno junto al otro.

El horario de la montaña es una hora atrás de la nuestra así que aunque hicimos casi  8 horas llegamos un poco antes de las 12:00. Tuvimos tiempo para entender un poco el movimiento del lugar, saludar a las personas voluntarias y migrantes. Ese día las trabajadoras del  hotel ofrecieron el lunch a los refugiados, ellas servían felices y con amabilidad.

El primer grupo de “nuevos” refugiados, eran como 80, llegaron alrededor de las 2 de la tarde, la persona encargada, una joven de origen estadounidense les dio la bienvenida con una voz alegre y sonora y una amplia sonrisa.

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“¡Hola! ¡Bienvenidos! Este es un albergue de la Iglesia católica, no es un centro de detención, ustedes son libres.

Ella también le dijo: “Nosotras somos voluntarias, los vamos a registrar para darles un cuarto, se pueden bañar y descansar, tenemos comida, ropa, medicina, agua y vamos a llamar a la persona que es su contacto para que les envíen sus boletos, cuando tengamos la información de sus boletos los llevaremos a la terminal de autobuses o aeropuerto según corresponda. Cualquier duda o lo que necesiten estamos para apoyarlos y ser solidarias con ustedes.”

Es entonces cuando los rostros de tantas personas, la mayoría de Centroamérica, se empezaban a relajar un poco, sonreían o lloraban de alegría.

Ese mismo día nació una bebe, de una mujer guatemalteca. La vida continúa, hay esperanza en medio del dolor.

Y así transcurrieron nuestros cuatro días. Recibiendo nuevos grupos de personas que llegaban asustadas, reflejando en su rostro una expresión de “ahora que sigue” El servir y compartir los alimentos me daba lo oportunidad de intercambiar con ellos las diferencias culturales y las experiencias vividas en el camino, los meses que tomaron para llegar hasta allí, el haber cruzado el rio, los días y las noches en lugares helados durmiendo en el suelo les provoco a muchos de ellos y de manera especial a los niños, resfríos, dolores corporales, oídos lastimados, tos. Lo bueno es que teníamos algo de medicina para darles.

Ellos se dirigían a todas partes de los Estados Unidos y sin dinero, cuando los llevábamos a la terminal de autobuses con el boleto que les habían enviado les dábamos también una bolsa con comida para el camino, empezaba otro calvario, la mayoría tenía que transbordar 3, 4 o 5 veces y viajar más de 24 horas para llegar a su destino, los boletos de avión estaban sumamente caros por ser días de temporada alta,  les explicamos lo más posible su recorrido, muchas personas no saben hablar español tienen sus propios idiomas o dialectos, así que tenían que tratar de entender todo lo que les explicamos.

Mi experiencia al llevar a los refugiados al aeropuerto es de gratitud con todas las personas que los atendieron, nos permitieron pasar con ellos y explicarles el movimiento del aeropuerto, pero sentí una gran impotencia, ninguna explicación fue suficiente para que mi corazón se sintiera en paz, pero entiendo que son personas valientes que luchan por su vida y por sacar adelante a su familia. Solo el imaginar los trasbordos en Houston, Dallas, grandes aeropuertos con todos los señalamientos en Ingles, ¡si por lo menos tuvieran letreros en español! quizás sería menos difícil. Y me dije a mi misma yo solo soy una voluntaria, hija de Dios, quiero ser su instrumento, ellos son personas valientes y Dios esta con ellos. 

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Nuestro mundo está lleno de injusticias y oportunidades,  tenemos ventajas y desventajas, personas generosas compartiendo sus bienes, cocinando para ellos, gente solidaria arreglando ropa, haciendo llamadas, escuchando los sufrimientos y dolores de la gente, dando una palabra de aliento o medicina para aliviarlos.

Al terminar mi servicio que iniciaba a las 7 de la mañana salí a buscar iglesias ya que quería ofrecer en anuncio del PROFUNDO ENCUENTRO (Retiro de Discernimiento Vocacional) todas estaban cerradas por ser tiempo de acción de gracias, pero encontré un gran anuncio que decía Venite Adoremus y llegue, ese era mi lugar, necesitaba hablar con Dios en el templo de Adoración Perpetua y contarle los dolores que me causaba ver sufrir a su gente. La gente con la que Él se identificó: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mi” (Matthew 25:40).

Allí descanso mi corazón, mi cuerpo, mi alma. Allí encuentra sentido todo lo que hago, la alegría y la esperanza se renueva, soy llamada, amada y enviada por Cristo Rey del Universo. Él está a cargo. ¡Amen!

About Sor Marichui Bringas, CCVI

María de Jesús Bringas, (Hermana Marichui Bringas) Nací en Torreón Coahuila, México, pertenezco a una familia numerosa, antes de ingresar a la Vida Religiosa trabaje como maestra en Preescolar. Experimenté el llamado a la vida religiosa apostólica e ingresé a la Congregación de Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado el 2 de septiembre de 1984. Viví mi primera etapa de formación religiosa en la ciudad de Querétaro, Qro. Profese mis primeros votos el día 15 de agosto de 1987 y votos perpetuos el 15 de agosto de 1992. He vivido mi vocación en la vida apostólica en el ministerio de Educación, Pastoral Social (misiones) y Pastoral Vocacional. Los servicios al interior de la Congregación me han dado la oportunidad de servir y conocer nuestras comunidades en Perú, Zambia, África, México y Estados Unidos. Me siento agradecida de ser parte del NCSP promoviendo ¡Vocaciones Hispanas! Maria de Jesus Bringas, (Sister Marichui Bringas) I was born in Torreon, Coahuila, a city in the North of Mexico. I belong to a big family. Before I entered the Religious life I worked as a teacher in a Kindergarten. During this time I experienced the call the Apostolic Consecrated Life and I entered the Congregation of the Sisters of Charity of the Incarnate Word, on September 2nd 1984. My initial formation as a sister took place in the City of Queretaro, Qro. I made my temporary vows on August 15th 1987 and my perpetual profession on August 15 1992. My vocation as an Apostolic Religious sister was fulfilled by working in the ministry of Education, Social Work and Vocation ministry. Being a member of the Congregation of the Sisters of Charity of the Incarnate Word has given me the opportunity to serve with and know our communities in Peru, Zambia, Africa, Mexico and USA.I am glad to be part of NCSP, which promotes Hispanic Vocations.