"Aquí esta hermana Nélida"

Aunque el Producto Interno Bruto de Perú se ha más que duplicado desde el año 2000, casi la mitad de la población del país sigue en la pobreza extrema. Hermana Nélida Navarros se acercó a los pobres en su tierra nativa de Perú cuando ella estaba creciendo. Ahora ella es una hermana de la Divina Providencia y una maestra de la Universidad de La Roche College en Pittsburgh. Ella sigue acercandose a los más necesitados. La historia de hermana Nélida, es parte de Stand Up Sisters, o Hermanas Heroicas, un evento en vivo donde hermanas religiosas pueden compartir sus historias de servicio. Soy Jennifer Szweda Jordan, y yo produje este evento cual es patrocinada en parte por Semana Nacional de Hermanas Católicas y traída a ustedes por este podcast de Sisterstory presents.

Aquí esta hermana Nélida:

Voy a hablar sobre mi experiencia de la pobreza, primero voy a empezar con mi experiencia en el Perú, y luego aquí en los Estados Unidos. Yo crecí en una familia católica, en una familia [de] de cinco hermanos. Mis papas nos han proveído todo lo necesario para vivir bien y la manera como vivíamos nuestra vida católica era [muy] muy particular. Todos los domingos íbamos a misa en familia. Mis hermanos [con] junto con mis primos íbamos los sábados al catecismo. Todos los tiempos de cuaresma [acostumbraba] acostumbrábamos ir [a] a rezar el viacrucis, y durante el tiempo de adviento me acuerdo que íbamos [a] a rezar el rosario en la mañanita. Cinco y media. Mi mamá los domingos no cocinaba, porque [según mi pa], según mi papá y mi mamá, era el día del Señor. Me acuerdo que los domingos íbamos a pasear, o a jugar a los columpios, o simplemente ir a visitar a mis primos. Era una familia muy acogedora, muy alegre, y nos llevábamos siempre bien [con] con todos mis tíos y mis tías.

Mi primera experiencia de pobreza fue a los 14 años. Una vez yo estaba sola en casa, y alguien tocó la puerta. Cuando fui a abrirla, era una niña, y me dijo que tenia 15 años. Era huérfana, de mamá y de papá y tenía cinco hermanos menores de quien cuidar. Y me pedía algunas cosas como alimentos y ropa. Para mí, eso fue una experiencia dura, porque hasta [el] aquel entonces no había entendido, o no había tenido la experiencia de conocer a una persona que era huérfana. Le di todo lo [que ella] que ella necesitaba. En mi barrio, a pesar de todo, a pesar que teníamos más, nos llevábamos bien entre [los los] los compañeros [del de la] de la cuadra. Jugábamos juntos, reíamos, hacíamos travesuras, no había diferencia de clases sociales, o quien tenía más o quien tenía menos. Era un tiempo muy bonito, porque todos éramos iguales. Mis deseos de ayudar a los pobres, se expresó cuando yo quise ser religiosa. A los 15 años entre a la comunidad de las hermanas de la Divina Providencia. Allí, después de mis primeros votos, fui a trabajar al orfelinato en Abancay. Era un orfelinato de niñas, y me encargaron de cuidar a las niñas adolescentes. Fue una experiencia muy bonita, porque no solamente aprendí [a] a entender lo que significa ser [un] una niña huérfana, sino también aprendí a compartir con niñas [que] que habían tenido [una] una niñez muy diferente a la mía. Escuchar sus historias a veces era muy fuerte. Muchas de ellas no tenían a nadie, [o al] y algunas otras, sus papas no podían mantenerlos, por eso estaban allí.

Después, tuve la oportunidad de trabajar en Quilmaná, un pueblo que está a dos horas de Lima, al sur. Allí, [fui a] iba a preparar a las [mmm] a los niños, para la primera comunión y los otros sacramentos. En esos viajes, vi la pobreza en primera mano. La gente no tenía agua. Recuerdo que ellos tenían que [colec] recolectar 2 o 3 veces por semana. El agua no venía cada día. Venía solamente por horas. Y allí es cuando la gente aprovechaba para juntar agua en grandes barriles, y para lavar la ropa y bañarse. Era triste, yo pensaba en mi pueblo y decía: nosotros teníamos tanta agua que [mmm la las] lo desperdiciábamos bastante. Allí también me di cuenta [que] lo que era la verdadera pobreza. Después, fui transferida a los Estados Unidos. Aquí, mis deseos de seguir ayudando a los pobres no cambió. Cuando estaba estudiando en Stonehill [huh] College, o la Universidad de Stonehill, allí me apunté para ir a Canto Grande en Lima, y ayudar a los pobres. En Canto Grande la experiencia fue similar a la de Quilmaná, pero quizá mas fuerte porque allí visitábamos a las familias. Mucha gente vivía en casas hechas de estera, prácticamente no tenían casas. No tenían servicios higiénicos, el agua no venía, ellos tenían que caminar cuadras para poder comprar agua. Recuerdo decían que un litro de agua era un sol, a pesar que un sol no es mucho, para ellos [era] era bastante. Muchas de esas familias, no salían al pueblo, o al centro de Lima porque no les alcanzaba. Ellos preferían guardar los pocos soles que tenían para comprar pan, arroz y azúcar para sus niños.

Lo mas triste fue ver [a alguno] algunas de las familias que tenían niños discapacitados o con problemas físicos, y lamentablemente no tenían la plata para poder llevarlos al doctor. Eso era bien triste. Aunque uno quería ayudarlos, a veces era imposible. La [med] la medicina en el Perú como en muchos lugares, es muy cara, y más [los med] los medicamentos. Cuando uno piensa en las cosas que uno tiene y, ve a otras personas que no lo tienen, pues nos invita a ayudar a los demás. Yo creo que todos estamos llamados a ayudar, a compartir con aquellos que tienen menos. Menos en cuestión de cosas materiales. Compartir siempre nos hace sentir mejor. Estamos siguiendo lo que el Evangelio nos enseña, y seguir los ejemplos de Jesús.

Yo les invito a todos los que están escuchando que ayudemos a los otros. Que lleguemos a aquellos [que] que no tienen. Sobre todo, el solo pensar en aquella gente que no tienen cosas básicas como un hogar, un techo, [un un] medicina adecuada, agua, cosas básicas para la existencia, nos mueve a que podamos nosotros compartir y poder ayudar a los demás. Gracias.

Esa fue hermana Nélida Navarros, hablando por Stand Up Sisters, Cruces Fronterizos o Hermanas Heroicas. El evento fue presentado a La Roche College en Pittsburgh. Una universidad fundada por las hermanas de la Divina Providencia. Aprende más acerca de Stand Up Sisters en standupsisters.org y echa un vistazo a Sisterstory Presents en sisterstory.org. Yo soy Jennifer Szweda Jordan, gracias por escuchar.

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SisterStory Presents: is a collective podcast for work without a series for a home. One-offs, mini-series, short audio clips, and anything in-between; this podcast serves as a point of connection for SisterStory and the various audiences we serve.