Traducción: Yo Vivo con Amor

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Traducción proporcionada por Sarai Melendez.

En este episodio de Set Apart, Rocky nos comparta la historia de la Hermana Elsa Garcia, CDP. Es una trabajadora social que ha hecho trabajo psiquiátrico social, trabajo en hospicio, asesoramiento de VIH, y es la directora actual de ministros sociales. La Hermana Elsa es una Hermana de la Congregación de la Providencia Divina.

Expediente:
Hermana Elsa Garcia, CDP:
Nací en abril de 1956 en Corpus, Christi, Texas, y he gozado en relatarle a la gente que nací en el cuerpo de Cristo desde el comienzo. Es un pueblo chiquito donde me crié en el sur de Texas, también conocido como San Diego. La población es 99.9% mexicano americano. Así que, crecí en un pueblito muy hegemónico; ganadería, interéses petroleros. Éramos el mismo grupo de estudiantes desde la primaria hasta la prepa. Era una experiencia maravillosa. Fui criada en una familia católica. De mi lado materno definitivamente éramos participantes activos en la iglesia, yendo a misa. Mi lado paterno era más vibrante. Algunos de nuestros parientes hicieciron una investigación y tenemos un poco de patrimonio Sefardí-Judío. Así que, algunos de mis ancestros del lado de mi padre fueron Judíos huyendo de la Inquisición Española en el siglo 1500s, y mi padre tiene recuerdos de uno de sus tíos usando un Yamaka. Así que, la práctica de la fe católica del lado de mi padre estaba presente, pero más bien como una costumbre, y del lado de mi madre era como la tela.

Rocky:
Esta es la historia de la Hna. Elsa Garcia. Se llama un optimista quien ve a Dios trabajar en varias formas, es una trabajadora social que ha hecho trabajo psiquiátrico social, trabajo en hospicio, asesoramiento de VIH, y es la directora actual de ministros sociales. La Hna. Elsa es una Hermana de la Congregación de la Providencia Divina.

Sr Elsa:
Mi congregación usó un hábito en el pasado. Amo la historia de eso porque fuimos fundadas en la Francia pre-revolucionaria donde si fueses católico fuiste excluido y fuiste bloqueado por el gobierno. Y, nuestro fundador no quiso que estuviéramos en un claustro.

Así que, nos dijo vayan y vistense como la gente; Así que, te vestiste como una viuda para que pudieras pasear por las calles. Las viudas usaban un traje negro, tenían un gorro de sol y llevaban un velo negro sobre su gorro de sol para que nadie las molestara. Bueno, así se vestían. Después se puso de moda, y después la iglesia impuso una orden de oración porque dijeron, “ustedes son una comunidad, oran como todos los demás.” ¡ Bueno eso fue monástico! Eso fue una vida aislada, y fuimos una vida apostólica. Por obedencia, hicimos todo eso por varios años y después vino el segundo Vaticano y nos dijo que regresaramos a las raíces de nuestra fundación porque ese es el regalo original que el Señor quiere darle a la iglesia. Así que, volvimos a vestirnos como la gente. Algunas personas necesitan ver el hábito. Y algunas personas, como cuando hice asesoramiento de VIH, ellos dijeron, “la iglesia está aquí,” y yo les contestaba, “Sí, eres importante.” Supongo que se pudiera hacer con un hábito, pero es casi como si el camino fuera dos personas hablando con alguien y luego se dan cuenta que era Dios. Así que, realmente pienso que algunos tienen el don de mostrar la trascendencia de Dios con nuestra forma de vestir. Así que, algunas hermanas en los Estados Unidos se visten y demuestran que renunciaron a todo. Otras de nosotras tenemos otro rostro de Dios para demostrar, que Dios está con nosotros en todo momento, incluso si nos miramos como cualquier otro.

*corte musical*

Entré en el cuidado de hospicio donde ayudé a personas que estaban en el camino de la muerte, y estaba viviendo con una hermana que era partera certificada. Así que, ella asistía con la llegada y yo asistía con la despedidia. Y, nos sentaríamos en la mesa para comer y me decía, “Oh, hoy día tuve un hermoso nacimiento,” y yo le decía, “Oh, hoy día tuve una hermosa muerte.” Y entonces hablaríamos sobre cómo llega el primer aliento y como se va el último aliento, era una vida comunitaria muy interesante en ese entonces. Lo hermoso de eso fue, cuando llega la muerte la vida está en foco agudo. Todo lo malo aparece; todo lo bueno aparece. Si alguien que esta con la familia los ayuda con el cuidado pude llevarse a cabo mucha curación, y el hospicio lleva como meta el reducimineto del dolor, la incomodidad que llega al final. Y entonces eso ayudó a la familia, pero tenían que estar preparados para dejar ir. Eso es lo que hice. Lo pude hacer solo dos años porque era un poco mucho para mi. El ministro que hice después de ese era totalmente opuesto. Hice el manejo de casos de trabajo social para el cuidado prenatal de madres y bebés. Así que, tuve mujeres embarazadas, y bebés recién nacidos. Le tengo que decir, aunque fue duro ver morir a la gente es aún más fuerte ver a criaturas fríos y hambrientos.Vi a personas que eran indocumentadas que tenían bebés que eran ciudadanos, pero tenían miedo de ir a buscar servicios disponibles, y sus hijos estaban sufriendo. Así que, fue emocionalmente difícil ver a los niños que estaban aislados y con hambre. Pero, hicimos bastante bien. Pudimos darle sus inmunizaciones a algunos bebés, sobrevivieron, y entonces esa fue mi experiencia pro-vida de ayudar a personas al final y al comienzo de la vida.

El deseo de tener marido e hijos fue un sueño muy difícil de dejar ir porque cuando era niña crecí diciendo, “un día me casaré y tendré hijos.” Así que, me gradué de Baylor y me fui a trabajar porque quería saber como se sentía tener mi propio dinero y mis propias cosas. Me fui a Corpus Christi y trabajé en una agencia de trabajo social, y una vez más, el primer lugar en el que quería trabajar era la Iglesia. Así que estaba de que, “¿cuál fue mi primera pista que debería ser una monja?” Pero, en ese entonces todavía estaba discerniendo entonces estaba de que, “Dejame ver como es.” Trabajé en Corpus Christi, Texas en Catholic Charities por $500 al mes. Eso se llama pobreza, pero no lo sabía. Fue maravilloso. Viví sencillamente, y ayudé a la gente. Estaba activa en mi parroquia, y estaba con un grupo de adultos jóvenes e hicimos cosas juntos: ir a la playa, a la película, hicimos todo tipo de cosas. No sentí la necesidad de un novio. Finalmente, de nuevo, tuve que darme cuenta, después de regresar de un retiro vocacional en San Antonio, que cuando venía de regreso ya me decía, ¿para cuando la próxima? Era casi como un adicto. Ya mero me acabo esta bebida, ¿ahora de dónde saco la otra? Entonces, me dije, “está bien”. Cuando llegué a casa ahí esataba la factura de teléfono y en esos tiempos te demostraban a donde llamabas y a quien llamabas y todas mis llamadas a larga distancia eran a San Antonio. Entonces me dije a mi misma, “Elsa, ponte seria, esto es para ti.” Entonces me dije, “si es para mí, entonces ¿qué grupo?” Y esto fue interesante porque podrás no experimentar esto tanto como yo pero en los 70s y 80s el ser hispano en un mundo no hispano, podías sentir la diferencia a medida que entrabas en diferentes lugares. Así que, me dije, “voy a investigar sobre comunidades hispanas,” porque supe que habían. Fui a varias comunidades hispanas, fui a Nuestra Señora del Lago (las hermanas ahí), fui a comunidades en San Antonio, y todos fueron maravillosos pero hubo algo sobre las Hermanas de la Providencia Divina que disfruté, aunque no eran lo que yo llamaría un grupo hispano. Había algunos pero no muchos. No entendía por qué sería llamada a un grupo no hispano, pero así es la cosa.

No decides de quien enamorarte. Solo decides si es o no amor. Después empiezas a crecerlo y desarrollarte en el. Así que, fui, y participé en más actividades con ellos y decidí que iba a entrar en formación con ellos, empecé a trabajar dos años después. Tuve buenas experiencias en trabajo social. Hice asesoramiento sobre el VIH. Lo hice en San Antonio con una agencia privada sin fines de lucro, y se llamaba Hispanic AIDS committee, y básicamente nos fuimos a las carreteras y caminos. Nos fuimos a todos los parques y hablamos con hombres que “trabajaban ahí” y les ayudamos a que se darán cuenta que necesitaban hacerse una prueba, que entendieran que es lo que deberían hacer para protegerse, pero inclusive… esto lo encontré muy interesante, hice el asesoramiento con ellos cuando fueron diagnosticados, y para mi ser una hermana, y ellos sabían que era una monja, estaban impresionados y sorprendidos, e incrédulos. “¿Cómo puedes vivir, y ser cuerda, y no tener sexo?” Y les respondía, “Bueno, yo vivo con amor, y tengo amor en mi vida. Así que, hablamos de cómo uno puede encontrar ese amor,” porque necesitaban saber que podrían recibir y dar amor y sentirse satisfechos de muchas maneras. Y, eso les ayudó. Algunos de ellos, sonrieron y dijeron, “si, sí, claro, claro,” pero recibieron la información necesaria, y encontré que ser una mujer célibe era muy creíble para ellos. Aunque algunas veces no lo podían captar. Pero, podían entender que un ser humano no puede vivir sin amor, así que de eso hablamos: ¿Cómo consigues el amor en tu vida? ¿Qué tal sus familias? Muchos de ellos estaban separados [de sus familias] por causa de su orientación sexual y comportamientos. Cuando fueron diagnosticados fueron rechazados por sus familias. Estaban tan perdidos y solitarios que necesitaban escuchar eso, necesitaban sentirse entendidos. Y, eso es lo que yo hice.

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About Set Apart

Set Apart is a series that talks about the things that set Catholic sisters apart, talking about the habit, the vows, ministry, and mission. The first season was produce by Lily Jacobson and is now produced by Rocky Pierson.